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Después de una jornada de ocho horas de trabajo, lo que menos quieres es estresarte también por tu aspecto. En estos tiempos en que Internet parece tener la solución a todos nuestros problemas. Te damos muy buenas razones para olvidarte del shopping tradicional y volverte todo un smart shopper.

  • Que la junta se prolongó, que la clase de pilates, que el vino con los amigos, que ya son las once de la noche y, otra vez, no fuiste de compras. En Privalia, tú y sólo tú decides a que hora quieres y puedes irte de shopping. ¡Está a tu disposición 24/7, durante todo el año!
  • Elegir una tienda online es como elegir shampoo: hay tantas opciones que no sabes ni por dónde empezar. Vete a la segura basándote en la experiencia. Privalia tiene más de 18 millones de socios afiliados en el mundo.
  • Arrastrar al novio(a) o a tus hijos a las tiendas es una pésima idea. En vez de aburrirlos, usarlos de carga-bolsas y recibir miradas de pistola porque llevas horas en el mismo lugar, compra en línea y tómate tu tiempo. Sin presiones, sin caminatas eternas y sin sacrificar otros planes, seguro harás mejores decisiones.

 

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  • ¿Alguna vez te has salido de una tienda porque te aburres de una vendedora demasiado amable? En las compras en línea eres tú quien decide. Sin presiones ni preguntas incómodas sobre la talla que buscas.
  • Nada más molesto que… una prenda manchada de desodorante o maquillaje de los probadores, cuando lo que quieres es estrenar. Los pedidos que haces en Privalia llegan siempre intactos, en su empaque original, sin filas enormes, sin aglomeraciones y hasta la comodidad de tu sofá.
  • ¿Todavía tienes ropa con etiqueta en tu clóset? Una de las ventajas de comprar en línea es que puedes comparar marcas, estilos y precios. Échale un vistazo a tu clóset y arma looks completos para evitar compras inútiles.
  • Comprar en línea evita las molestias y gastos de estacionamiento. Sólo si vas a ser madrina de bolo en un bautizo, te dará gusto que la máquina del estacionamiento te dé ciento cincuenta pesos de cambio en monedas.
  • Otro gasto fantasma es… ¡la gasolina! Seamos realistas: en la ciudad las distancias cortas se vuelven eternas por el tránsito. Si juntas el consumo de cada vez que vas de shopping, seguro llenas un tanque más pronto de lo que crees.